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No todo lo que brilla es oro. Puede ser níquel.


Una situación que hemos visto estos últimos doce meses es el aumento en la demanda de algunos bienes y servicios que antes pasaban casi desapercibidos. Uno de los casos más explícitos es la demanda por oxígeno o de un oxímetro (instrumento para medir el oxígeno en la sangre), cuyos números eran antes insignificantes comparados con los aumentos que se produjeron debido a la pandemia producida por el COVID-19.


Pero en otros sectores, como la minería, también se dan este tipo de casos, y eso es lo que ha sucedido en los últimos dos años con el níquel.


El níquel es el elemento 28 de la tabla periódica y su principal uso es el industrial. En los últimos años, diferentes factores han hecho que la demanda de este metal aumente y, por lo tanto, también su precio. Pero la situación no termina allí. Y es que además el aumento de la demanda vino acompañado de una reducción en la producción del metal, lo que ha complicado todo.


Para nombrar algunos usos del níquel, vemos que se utiliza para la fabricación de acero inoxidable, aleaciones para turbinas de máquinas aeroespaciales y en la producción de energía renovable, por ejemplo, fabricación de baterías. De los usos ya mencionados, la producción de baterías es donde ha aumentado la demanda de níquel, esto debido al encarecimiento del litio.


Tesla, la compañía americana que produce autos eléctricos y energía limpia, es una de las principales empresas en estar interesadas en conseguir níquel. Así lo expresó su CEO, Elon Musk, en declaraciones a diferentes medios.


Pero, ¿por qué tan interesado en este elemento?


Pues porque contrariamente a lo que se cree, las baterías que usan los vehículos eléctricos no son de litio (pese al nombre que llevan –baterías de iones de litio), sino que el principal elemento que las compone es el níquel.


Uno de los modelos de autos Tesla contiene aproximadamente 30 kilogramos de níquel, y el interés de la compañía es tratar de incluir tanto como sea posible, ya que, a más níquel, la batería tiene más energía.


En varias oportunidades el empresario ha hecho un llamado a las empresas mineras a que extraigan níquel, y ha mencionado que, si consiguen una forma sostenible de hacerlo, Tesla no dudará en contactarlos y ofrecerles un contrato.


¿Más popular que el oro?


No hay duda en que la demanda de níquel ha aumentado, pero ha sido recientemente. En 2007 el precio del níquel se derrumbó, y durante 12 años solo las empresas se abastecieron con el exceso de inventario. Sin embargo, la situación empezó a cambiar en 2019, cuando su precio pasó de 5 dólares por onza a 7,25. Una de las razones para el incremento de la demanda es que los proyectos mineros de níquel se están volviendo cada vez más atractivos.


Pero junto al incremento de la demanda, se tuvo que afrontar una reducción en la producción, lo que contribuyó al aumento de precios. Y es que, si bien Filipinas es el mayor productor mundial de níquel, durante la primera mitad de 2020, tanto en este país como en Indonesia, hubo bloqueos y limitaciones a la extracción y exportación de níquel, lo que ocasionó que se redujera la producción.


Si la demanda de este elemento continúa creciendo, su precio se elevará, sobre todo, si se presentan problemas para mantener el nivel de extracción y la producción se reduce. En ese caso, las compañías más beneficiadas por este ‘boom’ del níquel serán las minas que ya contaban con programas de extracción del elemento. Esto principalmente porque poner en marcha nuevos proyectos de extracción toma aproximadamente entre 7 a 10 años.


Para los expertos, la fiebre del níquel apenas está a punto de comenzar y en los próximos dos o tres años se pueden dar acontecimientos bastante importantes alrededor de este metal, así como un inminente aumento de precios.



Redacción MidPoint

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