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Conoce los NFT o Tokens No Fungibles y su evolución


¿Te imaginas que alguien pague miles de dólares por un artículo que publicaste en tu blog o una publicación que hiciste en Facebook? ¿O que te vuelvas un coleccionista de obras de arte que solo existen en el mundo digital?


Definitivamente, la tecnología cada vez tiene más y más formas de sorprendernos. Y no solo se ha dedicado a darnos la posibilidad de hacer transacciones financieras seguras, superar las distancias o trabajar desde casa, sino que también está revolucionando el mundo del arte digital.


Hace años, pensar en algunos ejemplos como los anteriores sonaría a algo imposible, pero hoy es una realidad. Se trata de los Tokens No Fungibles o por sus siglas en inglés, NFT (Non Fundable Tokens). Si quieres conocer más de ellos y de qué se tratan, estás en el lugar correcto.


Lo primero que debes saber acerca de los NFT es que no se trata de nada físico. No hablamos de una especie de celular, aparato, foto impresa u objeto tangible, sino más bien de activos digitales, es decir, que existen en la red, o para ser más exactos, en una blockchain.


Piezas únicas e irrepetibles


Al pensar en el mundo digital, es común asumir que algo “virtual” puede ser copiado con facilidad; sin embargo, los NFT se han encargado de eliminar esos riesgos. ¿Cómo? Porque es muy fácil probar su autenticidad. Cada uno de estos se crea con una especie de “contrato inteligente” que todo el mundo puede verificar, es decir, su dueño puede demostrar fácilmente que ese NFT es de su propiedad, por eso, se menciona mucho que estos activos son únicos, irrepetibles y muy limitados en su cantidad, es decir, no pueden ser falsificados.


La explicación de su nombre tiene que ver con esa característica. La fungibilidad significa que un elemento puede ser reemplazado por otros idénticos y no se puede distinguir entre ellos, como es el caso de una moneda. Si tienes una moneda de sol, puedes intercambiarla por otra y no afectará su valor. Al ser ‘no fungible’ significa que este principio no se aplica, y que hablamos de piezas únicas.


Otra de sus características es que son permanentes, lo que significa que no importa si eliminan la plataforma en la que están almacenados, igual seguirán existiendo.


¿Desde cuándo?


Estos tokens criptográficos son, en realidad, bastante nuevos. Su origen puede remontarse hasta el 2012, con los ‘color coins’ o monedas de colores en bitcoin. Lo que se hizo fue marcar algunas de las criptomonedas con ciertos colores para darles un significado especial. Al volverlas ‘únicas’, las volvieron algo coleccionable, sentando el precedente para los NFT. Hoy, la mayoría de estos tokens existen en Ethereum, una red de contratos inteligentes y también la más popular para este tipo de subastas.


Algo para tener en cuenta, es que estos criptocoleccionables también pueden ser la versión digital “tokenizada” de una obra física, como una pintura, o de otro activo digital, como un personaje de videojuegos.


Pero ¿qué se hace con los tokens no fungibles? ¿Cuál es el propósito de tenerlos?


Estos tokens no fungibles funcionan como artículos de una colección. Son especiales porque son únicos y despiertan interés en las personas porque nadie puede falsificarlos. En ese sentido, hoy son artículos criptocoleccionables muy populares y se suelen subastar hasta encontrar al mejor postor, es decir, a quien esté dispuesto a pagar miles de dólares por ellos.


Algunos ejemplos de estos NFT bien podrían ser publicaciones en alguna red social como Facebook, el primer tweet de alguna persona e incluso columnas publicadas en algún diario de internet. Cualquier pieza puede ser transformada en un token y volverse, por tanto, algo coleccionable.


Tal es así que hoy por hoy existen muchas subastas exclusivas de NFT, donde estos ítems de colección pueden llegar a recaudar grandes sumas de dinero, como el caso de Jack Dorsey, el creador de Twitter, que subastó su primer tweet y obtuvo ofertas hasta por 2,9 millones de dólares.


Otro caso emblemático podría ser el del disco “When You See Yourself” de Kings of Leon, que fue el primer álbum musical distribuido como uno de estos tokens coleccionables, o el de la NBA, que lanzó su aplicación móvil NFT, donde vende figuras de jugadores famosos.


Definitivamente, la tecnología va más allá de las redes sociales, los contenidos y las startups. Existen un sin número de bienes y servicios que aún no están inventados y que pueden llegar a tener una demanda aparente insospechada.


Los NFT son una prueba que un activo “inimitable” no solo puede tener un gran valor en el ámbito de lo digital, sino que además puede ser transado como cualquier otro tipo de propiedad. Conocer estas nuevas tendencias nos ayuda no solo a mantenernos informados, sino a entender cómo formar parte de estas iniciativas y sacarles provecho.



Redacción MidPoint

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